discapacitados: ¿voto "asistido" o inducido?

Santiago de Chile, Noviembre 04 de 2008

*Por Alejandro Hernández

Las personas con discapacidad tienen pleno derecho a sufragar en forma autónoma, llegar de forma accesible y en igualdad de condiciones hasta su mesa de votación. Lo contrario es vulnerar un derecho inherente a toda persona humana y ciudadano sin distinción.

En las elecciones Municipales 2008 recientemente realizadas en Chile, se ha difundido con gran ruido mediático el "voto asistido" para las personas con discapacidad, lo cual en la práctica, vulnera el derecho a sufragar secretamente, como ya lo han conseguido por ejemplo, las personas ciegas de Puerto Rico y España, promoviendo el respeto a su dignidad inherente.

El del voto, es un ejemplo de los muchos problemas que nos encontramos en el día a día y que impiden una mejor integración en muchos ámbitos de la sociedad. El voto secreto es un derecho reconocido expresamente en la Constitución Chilena, lo que lo hace directamente exigible a los poderes públicos.

El Estado debe transformar los sistemas de votación para que no resulten excluyentes para las personas con discapacidad. Y no sean estas las que deban adaptarse a sistemas discriminatorios. Los procesos antiguos de votación son los que deben ser adaptados para el sector, incluidas urnas, lápices y papeletas. Proponemos que exista una papeleta en sistema braile para las personas ciegas, urnas con mesa baja y un lápiz fijo pegado a la mesa de cada urna de votación".

Actualmente seguimos siendo testigos de cómo aun miles de personas con discapacidad, siguen inscritas en locales apartados y con sendas escaleras, muchas deben subir en brazos o en el aire al segundo o tercer piso del edificio. Algo importante, es que nadie se hace responsable si ocurre algún accidente mientras la persona es transportado en andas escaleras arriba y abajo en su silla de ruedas, en las instalaciones de un lugar de votación inaccesible.

Cuadro de texto:  Educamos desde la Fundación Nacional de Discapacitados por una real integración social de las personas con capacidades especiales, excepcionales como les llaman en Brasil, que si son capaces de valerse por si mismas y de votar en forma autónoma. Si miles de personas con discapacidad y problemas motrices, son capaces de conducir un vehículo "adaptado", obviamente y con mayor razón serán capaces de marcar una línea sobre un papel, igualmente adaptado a sus requerimientos.

La asistencia está de más si los sistemas se humanizan y se adaptan a los requerimientos de las personas.  Lo contrario sería como promover el baño asistido para las personas con discapacidad a falta de baños accesibles. Alguien me señalaba durante estos comicios, que más que "voto asistido", debutó en estas Votaciones Municipales 2008 el "voto inducido", porque se pierde la calidad de acto solemne y secreto, además es casi imposible no dejarse influenciar por la preferencia del acompañante.

El “voto asistido” es instaurar el estilo de “asistencia” que protege la no transformación de los sistemas, ahorrando recursos estatales y endosándole la responsabilidad a la familia, “al acompañante”. Es no entender el sentir profundo de las personas, gran desafío de los gobiernos, que es de una real necesidad de autonomía e integración. El desafío y la responsabilidad de efectuar los cambios y superar costumbres antiguas con nuevas leyes y valores, recae en el Estado.  Así lo señala por ejemplo la Convención Internacional de los Derechos Humanos de las personas con discapacidad.

Si un gobierno toma realmente en serio el tema de la inclusión y la accesibilidad, verá la forma de instaurar sistemas de salud, rehabilitación, transporte, educación, capacitación, trabajo y por cierto, sistemas de votaciones accesibles y universales, posibles de utilizar en forma autónoma sin discriminaciones de ningún tipo. Sistemas efectivos y menos efectistas que requieren por cierto de cambios igual de profundos.

Es lo mismo que ha sucedido con los accesos a los buses del “nuevo sistema de transportes” Transantiago, donde si existen las rampas, pero son imposibles de utilizar por una persona con discapacidad de forma autovalente y necesariamente debe ser siempre "asistido" por un tercero.

Si promovemos la asistencia o la caridad, inculcamos a las nuevas generaciones el asistencialismo y paternalismo, cuando lo que se requiere es autonomía y respeto de los derechos humanos. Desde la Fundación Nacional de Discapacitados promovemos estas premisas, la independencia en el acceso a bienes, servicios y derechos a nivel personal, familiar, comunitario y social.

Con el “voto asistido” se comprueba la ineficacia de los sistemas, al no existir una real  y empatía con el sector, vinculantes con normativas de carácter nacional e internacional. Además queda la sensación de que los discapacitados son "incapaces" de realizar algo tan sencillo como votar, lo cual no se condice con la realidad. Es un fracaso del sistema de votación a nivel nacional el que todas las personas no puedan votar de forma secreta y soberana.

En España por ejemplo, un total de 1.623 personas ciegas o con pérdida parcial de visión solicitaron el voto accesible para ejercer su derecho de sufragio en las elecciones del pasado 9 de marzo. Gracias a este sistema, las personas invidentes y conocedoras del sistema de lectoescritura braille podrán ejercer su derecho de sufragio de una forma más autónoma, por primera vez en España.

En Chile, diversas situaciones discriminatorias siguen ocurriendo con la mirada impávida de quienes coordinan y tienen los recursos para realizar los cambios. Es decir, quienes se vuelven a postular como alcaldes, concejales o presidentes de la República. El acceso independiente y secreto a los lugares de votación y con mayor razón a las urnas, es un derecho y nosotros, los ciudadanos, tenemos el deber de hacerlo respetar.

 

Alejandro Hernández, Presidente Fundación Nacional de Discapacitados. Experto en Discapacidad. director@fnd.cl

 

volver a la página principal