Integracion social o el derecho humano a ser igual

Por www.forociudadano.cl


El 15% de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad y el 12,9 % de las chilenas y chilenos. Es decir, cerca de 2.070.000 personas, de acuerdo al Primer Estudio de Discapacidad en Chile del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Cifras nada despreciables, no obstante se trata del sector más excluido, discriminado e invisibilizado de la sociedad.

Nos acordamos de ellas y ellos solo cuando se lanzan campañas paternalistas de beneficencia o cuando aparecen en los medios ejemplos de rehabilitación o bondad, sin embargo "la discapacidad no es un tema de asistencialismo o de buena voluntad, es un derecho humano" , señaló a Foro Ciudadano, Alejandro Hernández, Presidente de la Fundación Nacional de Discapacitados.

"En todas las declaraciones internacionales y en la Constitución se establece la igualdad entre los seres humanos como una premisa básica. De ahí partimos y repetirlo parece de Perogrullo, no obstante, a las personas con discapacidad este derecho fundamental no se les respeta", señaló.

"La integración de las personas con discapacidad se inserta dentro de un debate mucho más amplio de cómo nuestras sociedades y nuestros países integran y aceptan la diferencia. Las personas con discapacidad son titulares de los mismos derechos de todas las personas. Sin embargo, son un grupo cuyos derechos son reiteradamente vulnerados", afirma Leonor Cifuentes, jefa del Departamento Jurídico del Fonadis.

Una serie de trabas les impiden integrarse plenamente a la sociedad, gozar de los mismos beneficios que el resto, del fruto del trabajo de todos, acceder a las mismas cosas y desarrollarse con dignidad.

No hay derecho

Desde 1995 que en Chile está vigente la ley 19.284 "de Integración Social de Personas con Discapacidad" que busca velar por que sea efectivo el ejercicio de sus derechos, pero en la realidad son el grupo más discriminado. Los ejemplos abundan.

No se pueden mover con libertad.
Si bien esta ley contempla rampas de acceso a los edificios de atención a público o de mucha concurrencia, sean públicos o privados, sólo en 2002 se comenzó a implementar y en la actualidad son pocos los que cuentan con estas condiciones. A esto deben sumarse las calles y el transporte público. La invisibilidad y la automarginación de este importante grupo se deben, en gran medida, a la falta de accesibilidad.

Tienen dificultades para acceder a la información. Los canales de televisión incorporaron hace un tiempo el lenguaje de señas en los informativos del mediodía, en forma alternada en los distintos canales e, incluso, hay algunos que están agregando un sistema de subtitulados para informar a quienes sufren discapacidad auditiva.

Pero las facilidades para acceder a la información se dan sólo para este grupo, y en espacios muy delimitados, las personas con discapacidad visual, por ejemplo, aunque pueden escuchar las noticias, no pueden acceder a los periódicos o revistas porque no existe ninguno con lenguaje Braile. Avances existen, pero debieron forzarse. Mucha agua tuvo que pasar bajo el puente para que esto se lograra, incluso acciones judiciales.

Mujeres

El 58,2% de las personas con discapacidad en Chile son mujeres y ellas sufren una doble discriminación: por género y por sus características físicas.

Además de todas las trabas que la sociedad impone a las mujeres, en el acceso al trabajo, al dinero, al poder, a la igualdad y otras, las mujeres con discapacidad tienen menos acceso a la rehabilitación, menos integración a nivel laboral, son más víctimas de violencia física y sexual y, muchas veces, se les niegan sus derechos sexuales y reproductivos ya que, con el afán de protegerlas, se las esteriliza.

"Mientras no veamos el lenguaje de señas en la televisión, difícilmente el televidente puede darse cuenta que hay un inmenso sector de no oyentes en Chile. Si los medios de prensa, por ejemplo, no consideran en a lo menos una página un texto en Braile, difícilmente la sociedad va a saber que hay una tremenda cantidad de personas no videntes", apunta Alejandro Hernández.

Tienen dificultades para ejercer el derecho a voto informado. Poder elegir responsablemente a las autoridades es considerado como un derecho de primera categoría, no obstante, las personas con discapacidad no pueden ejercerlo en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía. Durante la última campaña electoral, no hubo lenguaje de señas en la transmisión de los debates presidenciales y sólo una candidata lo incluyó en su franja televisiva.

Asimismo, los votos en Braile para las personas con discapacidad visual no incluían la misma información que los otros, obligando a memorizar toda la información, algo ridículo en el caso de las elecciones parlamentarias por la cantidad de candidatos en cada distrito.

"Es evidente que las personas con discapacidad en nuestro país aún tienen serias dificultades para acceder al ejercicio de su derecho a voto. Al no existir las adecuaciones necesarias, en la realidad las personas con discapacidad ven obstaculizada el ejercicio de este derecho", señala Leonor Cifuentes.

No se respeta el derecho a la rehabilitación. Sólo un 6% de las personas con discapacidad en Chile han accedido alguna vez en su vida a rehabilitación, aunque la ley contempla que este es un deber del Estado. La mayoría de los esfuerzos en rehabilitación provienen del sector privado, como la aplaudida y a la vez cuestionada Teletón. Pero aquí no se trata de buenas intenciones, es un tema crucial.

"La rehabilitación es un puente para el ejercicio de muchos otros derechos, paralelo y en concomitancia al trabajo, al ejercicio de la cultura, la recreación, etc (.) La rehabilitación es una ayuda tremenda a la adaptación de esa nueva forma de vivir la vida, pero están lejanos de ella muchas personas con discapacidad", aclara María Soledad Cisternas, abogada, directora del Área de Discapacidad del Programa Jurídico de Igualdad v/s Discriminación de la Universidad Diego Portales.

Discapacidad es igual a pobreza. El 20% de las personas con discapacidad tienen una condición socio económica baja y sólo el 4,7% alta o media alta. Los motivos son claros: sólo una de cada tres realiza un trabajo remunerado y más del 16% no estudia. La discriminación en el acceso al sistema escolar, las pocas oportunidades laborales, las escasas pensiones asistenciales, además de los grandes gastos que puede implicar una discapacidad, condenan a la pobreza.

Las personas con discapacidad no son iguales en derecho al resto de la ciudadanía. ¿Le suena la frase "las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos"? Así comienza nuestra Constitución.

Escuche el Foro Radial que dio origen a este artículo.


Alejandro Hernández, Presidente Fundación Nacional de Discapacitados.
Experto en Discapacidad.  fundacion@fnd.cl 

 

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