reiki: medicina natural para la esperanza

Santiago de Chile, Octubre 2008

*Por Alejandro Hernández

La deficiente atención en la salud pública y privada, agudiza la enfermedad y genera discapacidad. En nuestro país basta que una persona en silla de ruedas o adosada a un tubo de oxigeno visite un centro de salud o un hospital, para que parte del personal cambie su rostro o de media vuelta. Que un bebé enfrente una incubadora, para que se transmita pesimismo y desesperanza.

El sistema de salud se ha deshumanizado en extremo y ha dejado a su personal sin herramientas de trabajo y sobrecargado en sus labores, generando estrés, burnout, despersonalización y baja tolerancia. No se sabe a ciencia cierta si al salir de estos recintos blancos, saldremos sanos o aun más enfermos.

Los ambientes hospitalarios están densos, espesos, de cortarse con cuchillo (o con bisturí). Da pena ingresar por ejemplo al área de Neonatología, donde están los niños en incubadoras, allí las caras largas y el nerviosismo incluso de profesionales médicos calificados, abunda. En otros casos hay que sacar número, dejar pagarés o cheques en blanco, hacer infinitas colas o esperar meses para ser atendido y como broche de oro, pagar cifras estratosféricas.

Las personas que buscan hoy salud, necesitan atenderse hoy, no mañana. Me pregunto ¿Que medicina sana en estos ambientes robotizados?. ¿Hay algún “Rabotril” o un paracetamol para la desesperanza?. Sin duda hace falta más conciencia respecto a que se trabaja atendiendo a seres humanos con derechos como pacientes. Por ejemplo, el derecho de acceder en todo momento a un diagnóstico claro o informe detallado de su situación de salud.

La oportunidad es que a raíz de esta situación, hoy se vive una revolución en materia de salud, que está generando un éxodo masivo de personas enfermas que buscan alivio en la Medicina Natural, en terapeutas centrados, con respeto por la persona, empáticos, conscientes y puntuales, que miran a los ojos, brindan un trato digno y atienden cuando se necesita. Lo veo diariamente en mi consulta como Maestro Terapeuta de Reiki y en mis colegas, por cierto.

Desde plataformas sencillas pero efectivas, la Medicina Ancestral acompaña amorosamente a todo quien decida hacerse cargo de su recuperación por medio de "nuevas" herramientas para la cultura occidental, entre las que destaco al Reiki como la más poderosa Medicina Integral. Esta terapia, con la que trabaja entre otras, la Fundación Nacional de Discapacitados, es parte de lo que se ha denominado la Nueva Medicina.

Muchas veces para la salud pública o privada convencional, un niño con capacidades extrasensoriales e intuición, pasa a ser un niño “problema” a ser drogado urgentemente con RABOTRIL; un joven de gran sensibilidad y creatividad artística, pasa a ser un caso de esquizofrenia que debe tratarse a punta de drogas y fármacos. Un cáncer o un cuadro de VIH, pasa a ser “enfermedad catastrófica", donde “no hay nada más que hacer, solo esperar” o iniciar el bombardeo de cápsulas que sugieren algunos médicos, haciendo un suculento negocio con los laboratorios.

La medicina humana y contemporánea, aquella hecha en las fábricas llamadas "laboratorios", coarta en pequeñas cápsulas la capacidad enorme que tiene el ser humano para sanar. Resulta infinitamente limitada e imperfecta, aportando solo el 40% de la recuperación del atendido. En cambio la Medicina Natural, aporta en varios de los casos el complemento ideal, me refiero al 60% de la recuperación y en la mayoría de los casos el 100%, conduciendo al paciente no solo a la recuperación de la plena salud, sino también hacia su desarrollo como persona, permitiéndole ampliar sus conocimientos e instaurar en su interno, un nuevo concepto de salud.

La amputación, allí donde la medicina no puede sanar, corta. Cuando una persona es amputada, la medicina convencional hace gala de su fracaso en su proceso curativo, porque al cuerpo nunca le ha sobrado nada. Luego se busca reemplazar la pierna o brazo cortado, por uno ortopédico, con un concepto estético de la rehabilitación, de afuera hacia adentro.

¿Que sucede con el proceso de duelo?. Los sentimientos de perdida, las emociones y pensamientos de aflicción. ¿Quién los acoge?. ¿El médico con sus diplomas en su consulta frente a su apego irrestricto a los fármacos?. ¿En la Clínica, Hospital o consultorio, donde abundan los trabajadores estresados, los estudiantes en práctica, las máquinas robotizadas y pacientes objeto?. El proceso curativo Natural no corta ningún órgano, sino que parte de la premisa de que todo se transforma y que por muy malo que sea el pronóstico, siempre existe la posibilidad de recuperación.

Hay que considerar que el cuerpo solo refleja la energía y vibración de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Es como el telón donde se proyecta una película, una historia o una presentación. Es lo último que se enferma, primero la persona enferma internamente, luego externamente. Hay que partir trabajando la proyectora para ver bien la escena, no el telón. De ahí la importancia de sanar e iniciar un proceso curativo de adentro hacia afuera y no al revés. Sanando primero el espíritu o el alma del cuerpo.

Nuestro cuerpo es como el tablero de control de un automóvil, nos irá siempre reflejando las luces rojas que se encienden. Como cuando a un automovil le hace falta aceite, líquido de frenos, bencina o cuando no tenemos puesto el cinturón de seguridad. Es importante escuchar-Nos, identificar estas luces y entender su origen (dolores lumbares, de cabeza, depresión, estrés, trastornos del sueño, pena, angustia, etc.) para que el vehículo -nuestro cuerpo- pueda andar y no se detenga estrepitosamente.

DESAFÍO

Igualdad, Integración, mirar al otro como te gustaría que te miraran a ti, hablarle al otro con cariño, sin el ceño fruncido, sin mirar para el suelo y menos tratar al otro como si estuviera molestando o en el mejor de los casos, haciéndole un gran favor. Hay que volver la mirada a lo natural que da vida, esa que nos hace abrir las puertas y ventanas dejando entrar el sol, la que nos conecta con nuestro origen como seres humanos y nos permite finalmente desconectar, desactivar la enfermedad. Esto es lo que aporta Reiki, Salud Natural para la Esperanza.

Agradezco a Luis Avendaño de Talca y Baudilio Vásquez de Santiago, dos personas que se comunicaron cariñosamente conmigo esta semana, uno chileno, otro peruano pero con un mismo sueño: integrar a las personas con discapacidad desde México a Tierra del Fuego. Lectores de este espacio, personas solidarias, excepcionales que han sacado a flote sus grandes capacidades humanas y sociales. Uno soldando metales, el otro soldando sueños y juntos ayudando a soldar los eslabones para la esperanza.

Alejandro Hernández, Presidente Fundación Nacional de Discapacitados. Experto en Discapacidad. Maestro, Docente y Terapeuta de Reiki fundacion@fnd.cl   

 

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