psu discrimina a discapacitados

Santiago de Chile, Enero 15 de 2009

por Alejandro Hernández *

Cuadro de texto:  Desde el año 2003 las Universidades chilenas emplean una nueva batería de pruebas para seleccionar a los alumnos que ingresan a sus carreras, pero como todo nuevo proyecto nacional, dejó atrás desde un principio a los discapacitados.

La componen cuatro pruebas llamadas PSU o Pruebas de Selección Universitaria, las que son desarrolladas, administradas, aplicadas y reportadas por el DEMRE, Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional, dependiente de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile.

Otra muestra, otro botón. Este es un nuevo vacío en el intento por hacer de la educación, un derecho inherente a toda persona. Así lo comprobó Constanza Retamal, una joven no vidente que llegado el día de realizar las pruebas, no pudo rendir la PSU por ser portadora de discapacidad y no existir un instrumento de medición en sistema de lectura braile.

Constanza, recién egresada del liceo número 85 del sector de Cerro Navia en Santiago, es una excelente alumna cuyo principal orgullo es tener promedio 6,3. Es la misma que puso el tema sobre la mesa en diciembre pasado, luego de vivir en carne propia la discriminación que sufren las personas con discapacidad visual, momento de intentar rendir la prueba que define su ingreso a la universidad.

Pero sabemos que la discriminación de los ciegos en Chile, se extiende a múltiples áreas del que hacer nacional. Por ejemplo, cuando se presentan para ser testigos de un matrimonio en el Registro Civil, o cuando desean ejercer el derecho a votar libre, secreta y soberanamente con sistema braile en los locales de votación.

Sabido es que en el Metro de Santiago, no se molesta en anunciar las estaciones por alto parlante y que literalmente, deben adivinar en que estación se encuentran. Los maltrechos paraderos del transporte público, denominado Transantiago, tampoco han incorporado señalética especial personas no videntes, dando el Estado verdaderos “palos de ciego” en su intento por integrarlos a la sociedad.

Entonces el caso de Constanza es una gota más en el mar discriminatorio que inunda la sociedad chilena. Una fiel exponente de la discriminación a la que se ven expuestos los niños, jóvenes y adultos con discapacidad. En un país que luce la mejor pluma al momento de firmar los tratados internacionales, pero que se le seca la tinta cuando hay que estampar leyes en favor de los discapacitados, rebasando así, el baso pobre de la exclusión social.

Ocasionalmente surgen en la opinión pública, casos como este, donde alcaldes u otros integrantes del mundo político, aprovechan para “denunciar”. Pero hasta ahí llega el compromiso, no alcanza para ir más allá y demandar como se debe, en tribunales, a los organismos que violan los derechos de los discapacitados.

“Constanza: Estás afecta a derechos constitucionales, te protege a una Ley chilena para la discapacidad -la 19.284-, así como también tratados aprobados por la ONU y “firmados” por Chile y la mayoría de los países del mundo. Me permito señalarte, Constanza, que como mayor de edad puedes emprender una demanda por los daños y perjuicios sufridos el día que fuiste discriminada del proceso de postulación a la Universidad”.

La ausencia de educación cívica entre los discapacitados, por supuesto que agrava y es cómplice indiscreta de la discriminación que se vive a diario. Estos casos deben ser debidamente encausados por abogados, las personas con discapacidad deben enterarse que ya no son más “in-válidos” sino que válidos ante la ley y que los Tribunales de Justicia, están dispuestos a acoger y dar prioridad a las situaciones que les afectan.

Constanza finalmente, recibió una beca para estudiar kinesiología en la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología en Santiago de Chile, dejando en segundo plano, o “bajo la alfombra de la conciencia social”, la inexistencia de la escritura Braille en el sistema de selección universitaria.

Luego de los bombos y los platillos en la entrega, agradeció la beca brindada por la universidad, pero así también recordó la falta de oportunidades que persisten a nivel nacional en desmedro de las personas discapacitadas, quienes no pueden acceder a una adecuado proceso educativo.

En Chile, sólo un 40% de las personas que portan ceguera terminan su educación básica y el ingreso de no videntes a la educación superior sólo puede llevarse a cabo mediante "Admisiones Especiales", las que quedan a “libre elección” de cada universidad y carrera. De derechos en el ámbito de la discapacidad, poco se habla en las salas académicas de nuestro país.

Debemos judicializar nuestra acción, me decía una persona con discapacidad visual, profesor de castellano, conciente de la falta de acciones legales que empañan el vidrio de la justicia social y que deben ciertamente, apuntar a devolverles la libertad y dignidad, no solo a las personas ciegas, sino que a todas las personas con algún tipo o grado de discapacidad.

Alejandro Hernández, Presidente Fundación Nacional de Discapacitados. Experto en Discapacidad. director@fnd.cl    

 

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