mujer y discapacidad

23 de Junio de 2005

Mujer y Discapacidad

por Alejandro Hernández *

En Chile hay 1.204.576 mujeres con discapacidad, equivalente al 58% de la totalidad de personas con discapacidad que viven en el país. Una de cada 7 mujeres presenta discapacidad. El 40% sufre maltrato.

La discapacidad incide en la mujer de manera directa, pues está más expuesta a factores que producen discapacidad por una parte (estrés, exeso de responsabilidades, sobrecarga de trabajo, depresión, etc.) y factores que exhecerban la exclusión al momento de estudiar, buscar empleo, formar una familia, obtener una vivienda o iniciar una microempresa.

Las mujeres son el 51% de la población total del país. Sin embargo, ellas representan el 58% de las personas con discapacidad. Hablando en términos numéricos, la cifra de personas con discapacidad en Chile se desglosa en 1.204.576 mujeres y 863.496 hombres.

En Chile no esisten políticas públicas en favor de las mujeres con discapacidad ni programas que informen sobre sus derechos sexusles y reproductivos, ya que ser madre es uno de los derechos que más se les ha negado. Existe más de un millón de mujeres con discapacidad, las que son discriminadas constantemente por la sociedad, por sus familias y por el Estado.

Al momento de nacer un niño o una niña con discapacidad, es la mujer la que asume sin dudar el cuidado y desarrollo de su hijo. Resulta entonces de vital importancia comunicar, capacitar y educar a las mujeres, especialmente en el ámbito de la prevención en el periodo de gestación de su bebe, entregandole herramientas efectivas para el manejo de los factores de riesgo.

Por ignorancia, las mujeres con discapacidad siguen siendo disuadidas de ejercer su derecho a formar una familia, a otras se les Niega el derecho a las relaciones sexuales y a la maternidad. El entorno familiar sigue oponiendo una fuerte resistencia para reconocer su papel de esposas y madres.

Resulta paradójico que muchas mujeres con discapacidad representadas en el imaginario social como personas débiles y dependientes, se conviertan en cuidadoras de padres y madres ancianos, de sobrinos y de otros familiares, viendo así limitado su derecho a independizarse y a elegir libremente la maternidad a causa de una supuesta incapacidad de cuidar de ellas mismas.

El personal médico desaconseja de forma sistemática sus embarazos por considerarlos de “Alto riesgo”, ocultando de esta manera su desconocimiento profesional para tratar a una mujer con discapacidad en esta situación. Ese mismo temor se manifiesta en el momento del parto, con la práctica generalizada de cesáreas en la mayoría de los casos innecesarias.

Desde que inicié mi trabajo en el ámbito de la integración social de personas con discapacidad a mediados de los años 80, me he rodeado de mujeres. Me refiero a mujeres con discapacidad y madres de niños con discapacidad que luchan incansablemente desde esos años hasta la fecha, por una sociedad que las respete e integre.

Una madre me decía hace unos días, que la única forma de difundir la temática de la discapacidad es a través de la prensa amarilla televisiva, que por lo general siempre está abierta a cubrir casos de sensacionalismo, superficialidad y/o paternalismo. Aun en pleno siglo veinte, el criterio de los países en desarrollo no alcanza para atender las necesidades de las mujeres con discapacidad.

Y esta situación es a nivel latinoamericano. Una mujer esposa de un respetable ciudadano Argentino de la ciudad de Bariloche me señalaba a principios de año: “Lucho por la igualdad porque ya no tengo nada que perder, quiero respeto y sé que lo conseguiré. Dígale a las mujeres chilenas que sigan trabajando por un mundo diferente, porque cada vez somos más”.

Organizaciones y agrupaciones que se han formado en el ámbito de la discapacidad, han sido fundadas por mujeres, aguerridas, luchadoras y con un sentido de empatía que les permite trabajar en red. Solo por mencionar algunas, me permito hacer referencia a la Asociación Nacional de Padres de Niños con Déficit Atencional, la Agrupación Tourette Chile y la Agrupación de padres de niños con Discapacidad.

En la medida que eduquemos y los medios de comunicación abran sus puertas a la discapacidad, comunicando y fomentando las Redes Sociales, existirán más y mejores oportunidades para las personas con discapacidad, en especial para las mujeres, quienes por su condición son las que por lo general asumen las responsabilidades sociales al interior de la familia.

Las mujeres de nuestro país buscan mayor participación y una sociedad más humana, especialmente en lo que a educación se refiere. ¿Derechos humanos?, partamos por las mujeres y abriendo una ventana de empatía hacia el mundo de la discapacidad.


*Alejandro Hernández es Presidente de la Fundación Nacional de Discapacitados. Mail: fundacion@fnd.cl

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