integrar antes que disgregar

21 de Noviembre de 2005

por Juan Cerda Zuñiga*

Ser Discapacitado en Chile es ser diferente, es no ser ciudadano. La discapacidad aunque muchos no lo quieran admitir, es un problema, una carga incluso para aquellos que se hacen llamar progresistas. La mayoría de los políticos no toma en cuenta nuestro sector a la hora de explicar sus programas. No obstante que alcanzamos los 2 millones y medio de ciudadanos y sumando a 3 o 4 familiares, el número de personas vinculadas al mundo de la discapacidad son 7 a 8 millones.

Pero mas allá de los números, esta en la realidad de la gran mayoría de nosotros la falta de oportunidades, en todo los espacios de participación ciudadana, seguridad social, educación, trabajo, cultura, desarrollo personal, esparcimiento, deporte, etc. Y cabe recordar que estos son derechos ratificados en las Normas Uniformes de la Naciones Unidas, que datan del año 1993 con fecha 20 de diciembre. Chile por supuesto esta subscrito desde la promulgación de ellas.

Algunos artículos que están dentro del segundo capitulo de esta carta de las naciones unidas, son: Articulo 5 Posibilidades de acceso, Articulo 6 Educación, Articulo 7 Empleo, Articulo 8 Mantenimiento de los ingresos y seguridad social, Articulo 9 Vida en Familia e Integridad Personal, Articulo 10 Cultura, Articulo 11 Actividades recreativas y deportivas y Articulo 12 Religión.

En nuestro país estas normas no se cumplen, pues aun no se toma conciencia del tema. Otro aspecto tomar en cuenta es la dificultad que presentamos a la hora de querer ejercer nuestro legítimo derecho a voto en las elecciones, dado la falta infraestructura en temas específicos, como rampas para silla de ruedas en los locales de votación, votos en braile para no videntes y otras serie de carencias.

A lo anterior sumemos la total falta de personal que hay dentro de los partidos políticos e instituciones religiosas, culturales, deportivas, etc. para vincular el tema de la integración social de discapacitados dentro de sus ámbitos. Si no se encuentra el apoyo integral en ningún tipo organización pública, entonces es preciso fomentar e incentivar la creación de organismos privados dedicados al tema.

Pero también la integración depende del grado de compromiso de las personas, de sus familiares y amigos, ya que si no se es primero responsable desde cada uno, si no tomamos conciencia de nuestros derechos, las transformaciones sociales no podrán efectuarse. La plena integración implica el acabar con algunas prácticas, cambiar la compasión por consideración.

Pues a aveces resulta mas sencillo llorar, que esforzarse para lograr ser respetado y esto también es culpa de muchos que utilizan a las personas con discapacidad y les tienen en el patio trasero al final del galpón. Entonces depende de toda la sociedad saber los derechos, deberes y sentimientos que tenemos.

A escala mundial hay 600 millones de personas con algún grado discapacidad y esto va en aumento. Solo en América Latina y el Caribe hay 90 millones de discapacitados. En Chile el panorama social es el siguiente:  

Salud: El 56% de las personas con discapacidad es Indigente; Rehabilitación: El 94% no ha recibido Rehabilitación Integral; Seguridad Social: Un 81% vive con Pensión Asistencial de $ 36.000 mensuales; El 19% no califica para Pensión asistencial ni tiene trabajo; Educación: Un 42% no culmina la etapa Básica; Trabajo: En nuestro país hay 1.625.000 personas con discapacidad en edad de trabajar, sin embargo existe un 90% de cesantía. 9% de trabajo informal y 1% de trabajo formal con contrato laboral.

Estas cifras no solo son números, sino personas y ciudadanos con capacidades que no se valoran, pues no se acepta las diferencia o simplemente se finge un grado de tolerancia para aparentar que estamos en “una sociedad pluralista”. ¿Quien vive con $ 36.000 pesos mensuales?. ¿o es que aquellos que asignan las pensiones podarían sobrevivir con esta miseria de renta?.

La educación es un derecho, sin embargo el 42% de los discapacitados no concluye su educación básica. Este dato resulta significativo si tomamos en cuenta los proyectos que pretenden acabar con las escuelas de educación diferencial, eliminando las asignaciones económicas. ¿Como se podrá lograr una plena integración a las escuelas regulares?, si el establecimiento de educación normal básica o media carece del personal, recursos, material e infraestructura adecuada siquiera para atender al alumnado regular.

Se necesita material en braile o cintas grabadas para aprendizaje de la materia que tienen que aprender los niños y jóvenes ciegos. En el caso del sordo mudo, los profesores o personal del establecimiento deben saber usar en leguaje de señas. Estos son solo algunos ejemplos, lo otro es grado de aceptación que tienen estos alumnos y alumnas con el resto de su comunidad escolar o de liceo. Si ya la cifra indica que el 42 % no concluye su educación básica, ¿A cuanto subiría esta cifra si se termina con la educación diferencial en Chile?.

El 56% de nosotros vive en la indigencia dada las malas pensiones, la falta de educación, la falta de programas de salud adecuadas frente al tema en materia como rehabilitación. En trabajo, las cifras indicadas son una evidente muestra de que discriminamos a la hora de elegir y la mayor parte de las empresas sigue exigiendo “buena presencia” al momento de contratar. Con este solo requisito, un discapacitado físico que ande sillas de ruedas, use muletas o tenga algún tipo prótesis, simplemente no clarifica.

Según la norma “buena presencia”, las personas con discapacidad sensorial, ciegos o sordos mudos quedan fuera. Para concluir los discapacitados psíquicos y congénitos que ya son discriminados por el hecho de serlo, ¿en que pie quedan si desean encontrar una fuente laboral?. Con respecto a la discapacidad adquirida por un accidente o enfermedad laboral, ¿cómo podrán volver al mundo productivo?. La respuesta la tiene la Fundación Nacional de Discapacitados: Integrando y educando a todos los actores involucrados.

Es por esto que se hace urgente una modificación en nuestra mentalidad, integrar antes que disgregar , tomar en cuenta antes de rechazar. Esto nos ayudaría a crecer como sociedad, no solo en el ámbito económico, si no en el humano que es lo que hace verdaderamente madurar a aun país. Somos personas, seres humanos íntegros y hay que velar por que se respete esta calidad.

No perdamos la capacidad de Amar y hagamos un compromiso frente a los otros, en especial frente a lo que tan malamente denominamos personas “in-validas” o “minus-validas”. Avancemos entonces hacia la dirección que exigen los Derechos Humanos en nuestro país y el mundo entero.

* Juan Cerda es Poeta, comunicador social y productor del Programa Radial “Abriendo Horizontes”.

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