Discapacidad y Trabajo, desafíos y oportunidades

Santiago, 18 de Abril de 2013

por Alejandro Hernández*

Fundación Nacional de Discapacitados a través de su Programa de Inclusión Laboral, está realizando una acción educativa e integradora al interior de las empresas. Capacitando a las jefaturas y los equipos de
trabajo, basada en estrictos protocolos internacionales, para lograr el objetivo de incorporar al trabajo a personas con diversos tipos y grados de discapacidad.

“Estamos invitando a las empresas a sumarse y a diseñar un Programa que incorpore la mirada de la diversidad. Lo principal es la voluntad de querer hacerlo y comprender que los procesos deben ajustarse, que debe existir esa apertura para que los puestos ofertados no resulten excluyentes, en todos los procesos internos que intervienen en la incorporación de una persona. Hay que derribar las barreras intangibles, aquellas que hablan de nuestros propios prejuicios y desconocimientos, luego las otras, como acceso y procedimientos de selección, lo que implica un cambio absoluto en la cultura organizacional”, señala Karina Olivares, Directora de Acción Social de la FND.

En Chile viven más de 2,5 millones de personas con discapacidad, de las cuales 1.625.000 están en edad de trabajar, sin embargo el 90% se encuentra cesante. El otro 10% se divide entre 9% que desarrolla labores informales y solo el 1% encuentra trabajo con contrato laboral. Este panorama, nos habla de que nuestro país tiene un gran desafío: intervenir activamente en las barreras de prejuicios y discriminación existentes, cuya cara menos más grafica es la alta cesantía que existe entre las personas con discapacidad.

Al preguntarnos como hacerlo, como incorporar la diversidad de las personas con discapacidad, puedo señalar que el escenario óptimo es el desarrollo de un Programa de Inclusión al interior de la empresa, que incorpore los lineamientos valóricos que están detrás de esta política que debe ser conocida y validada por todos, como un real aporte al crecimiento. Y que este proceso debe ser acompañado por una ONG experta que asesore técnica y humanamente en el proceso que se abre en aquel entorno laboral. Esta relación Empresa-ONG a mediano y largo plazo, lleva indefectiblemente a lograr el objetivo.

En Chile por cierto, son muy pocas las compañías nacionales que cuentan con lineamientos claros al respecto y en general se improvisa, aún motivados por fines caritativos y con un alto nivel de prejuicio sobre los trabajos que puede o no desempeñar una persona con discapacidad. Por ejemplo, aún es muy frecuente que nos contacten pidiendo “un niño” para trabajar, pero ojala “no en silla de ruedas” pues no cuentan con ascensores, incluso antes de relatar qué cargo ofrecen y bajo qué condiciones se desempeñaría la persona.
Pensar que solo requiero encontrar a las personas bajo estos parámetros y citarlas a entrevista es lo que yo denomino en términos tenísticos, un error no forzado, ya que toda empresa para cumplir con el objetivo, debe en primer lugar capacitarse, conocer y desarrollar las habilidades mínimas para evaluar a una persona con discapacidad.

En Italia, España, Francia, Irlanda, Estados Unidos, Australia, Brasil y Argentina, hay más conciencia de que al ofrecer empleo a una persona con discapacidad, más que estar haciendo un favor, estoy demostrando que mi compañía es más desarrollada, pues estamos mirando desde la diversidad al mundo laboral y productivo. El grado de desarrollo de una empresa, se mide en la forma en que integra –correctamente- al mundo del trabajo a las personas con discapacidad.

Otro de los errores no forzados, es creer que los organismos públicos me darán el soporte necesario. Un dato importante: En Marzo de 2013, el estudio del “Dicho al Hecho” emanado por la Fundación Ciudadano Inteligente, dejó al descubierto que las únicas áreas donde el actual gobierno no avanzó en nada, comparativamente con las promesas electorales, fueron precisamente Infancia y Discapacidad.

En SENADIS (ex FONADIS), sus directivos cambian cada cuatro años y sus acciones obedecen más a intereses de partidos políticos, por lo cual la mayoría de las veces son cargos ocupados por tecnócratas, que han desarrollado escaso aporte real y concreto hacia las personas con discapacidad y sus familias. Los equipos en estas oficinas, mutan, se renuevan, cambian, salen y entran como jugadores de un equipo de fútbol, afectos al clima político del momento, en un partido que solo dura cuatro años.

Los referidos servicios públicos no se han ganado la confianza de la sociedad en su conjunto y es más, muchas veces las cifras sobre empleo o pobreza de personas con discapacidad suelen ser “maquilladas” o “retocadas” por estos, tal como la semana pasada lo hiciera el Ministerio de Desarrollo Social, con el fin de demostrar a la opinión pública el “éxito” de la gestión del presente gobierno, señalando que en estos 10 últimos años, se habían creado 500 mil nuevos empleos para personas con discapacidad, algo muy lejos de la realidad.

La emoción y motivación que imprime un Programa de Integración Laboral real al interior de una empresa, es de una potencia indescriptible, un aporte concreto y experiencia de vida notables, cuyo retorno es cientos de veces superior a la inversión de tiempo y capacitación. Personalmente recomiendo atreverse a integrar, sin barreras. Más que por caridad o compasión, para innovar, creando reales y mejores ambientes de trabajo y oportunidades laborales, para el más grande sector excluido del trabajo y la sociedad, en Chile y el mundo.

*Alejandro Hernández es Presidente y Director Ejecutivo de la Fundación Nacional de Discapacitados. Consultor en Discapacidad en Chile y el extranjero. www.fnd.cl

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